
La
Paz 17 oct. - El presidente boliviano, Evo Morales, denunció ayer que una
terrible conspiración de ex militares intentó asesinarle el pasado jueves,
durante la celebración de un mitin en la ciudad de Santa Cruz, bastión de la
oposición.
Morales culpó de la tentativa a miembros del Alto Mando militar boliviano,
supuestamente convencidos por el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas,
dirigente de la oposición al Gobierno, y también a la Embajada de Estados
Unidos en Bolivia.
“El jueves, justo antes del mitin, el comandante de la policía me advirtió de
que 20 especialistas ex militares habían venido a Santa Cruz para asesinarme”,
reveló el dirigente sudamericano, en una entrevista al diario francés Le Monde.
“A pesar de las provocaciones y las agresiones, tenemos la paciencia de
mantener las relaciones diplomáticas y comerciales con Estados Unidos”, afirmó
Morales.
Según su relato, se vio obligado a utilizar un “chaleco antibalas” en el mitin
por miedo a recibir disparos. “Con o sin Evo Morales, el cambio no terminará”,
aseguró el mandatario al diario francés.
La revelación del dirigente boliviano sucede a la denuncia, el pasado jueves,
del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que existe un plan o un golpe de
Estado, organizado por “la oligarquía” boliviana, para expulsar del poder a
Morales.
En otro orden de cosas, se refirió a la negociación de su Gobierno sobre los
nuevos contratos de extracción de gas con las empresas Repsol YPF, Total y
Petrobrás. El presidente manifestó que espera firmar “contratos transparentes
ratificados por el Congreso, que darán a las empresas la seguridad jurídica deseada.