Guía Urbana de Santiago: Barrio Brasil

Más de un siglo de historia acumulado en las paredes de cientos de casas señoriales, en calles de adoquines, en árboles ancianos y en uno de sus hitos más característicos: los colores y la gran vida cultural y ciudadana que existe en torno a la Plaza Brasil. En realidad, esta efervescencia se extienden por varios los lugares ubicados entre las avenidas San Pablo, Cumming, Brasil y la Alameda, en el centro de Santiago.

Algunos de ellos, como el Barrio Concha y Toro, diversos bares y centros culturales y edificios patrimoniales (en su mayoría casas e iglesias), han tomado un impulso importante estas últimas décadas. Sin estar exentos de problemáticas como el alto costo de mantenimiento de las casonas antiguas o la irrupción de nuevas construcciones, cada uno de estos elementos han aportado al fortalecimiento de la identidad del Barrio Brasil: dinámica, artística, cultural, turística y familiar. Es también, un lugar donde muchos jóvenes han encontrado espacios de libertad para manifestarse.

Historia

Basta caminar unas cuantas cuadras para darse cuenta de los orígenes el Barrio Brasil: las antiguas casonas y edificios de rica arquitectura ornamental conforman la cara más reconocible y distinguida del barrio. La mayoría fue construida a mediados del siglo XIX cuando la aristocracia de la época decidió instalar aquí el “barrio alto” de Santiago. Todo comenzó como una extensión del ya existente Barrio Yungay sobre las antiguas chacras de García Cáceres, que para ese entonces ya pertenecían a la familia Portales. Una de las iniciativas que forjó este proceso fue la creación de la Av. Brasil por parte de don Ambrosio O’Higgins, quien tenía la idea de construir un camino hacia Valparaíso.

Durante aproximadamente 70 años, las familias más ricas habitaron un barrio resplandeciente y próspero, hasta que finalmente el poblamiento de otros barrios comerciales y residenciales en las cercanías, hizo que emigraran al sector oriente de la ciudad. El abandono y deterioro de las elegantes casas señoriales fue inevitable. Entonces, surgió la necesidad de recuperar este patrimonio, lo que dio inicio a un proceso de cambio en cuanto a la función e identidad del barrio. A partir de mediados del siglo XX, locales comerciales, bares y restaurantes, hoteles, universidades y centros culturales pasaron a ser los nuevos habitantes y le dieron vida a lo que es hoy el Barrio Brasil.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Plaza Brasil

No sería mero capricho darle el premio a la Plaza Brasil por ser el hito más relevante, conocido y concurrido por mayor diversidad de personas del sector. Las razones para que ésta sea una especie de imán son varias. Primero, la fama que ha conseguido desde su fundación el 20 de enero de 1902 en honor a los lazos de unión y confraternidad con el pueblo de este país. Cuenta la historia que esa mañana sonaron 21 cañonazos desde el Parque O’higgins y el Cerro Santa Lucía para celebrarlo, y que hubo bailes, ventas populares y desfiles.

La segunda razón son los resbalines, columpios y otras estructuras difíciles de describir, pero que alegran a niños y adultos con sólo ver sus formas extravagantes y colores. Federica Matta fue la diseñadora de esta serie de 22 esculturas-juego de cemento y acrílico que se inauguraron en 1993. Fueron creadas especialmente para este lugar y en un proceso de constante comunicación con los vecinos. La otra razón es el gran número de actividades culturales que se realizan en la plaza: conciertos, muestra de cine, teatro, bailes, ferias de todo tipo y un gran etcétera.

Otros lugares de interés son el Parque Portales y la Plaza Irlanda.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Barrio Concha y Toro

Como queriendo esconderse de la agitada actividad comercial y de los transeúntes que pasan de prisa, el Barrio Concha y Toro es uno de esos que -como el Conjunto Virginia Opazo– son un oasis que resiste a pocos pasos de la Alameda. Sus pasajes angostos y curvos hacen que se pierda el ruido de las calles, haciendo del silencio uno de los elementos que destacan en el ambiente. Otros son las calles de adoquines y, por su puesto, las construcciones de hasta cinco pisos que, a pesar de su fachada continua, combinan diversos estilos arquitectónicos como bauhaus, gótico o neocolonial.

La Plaza de la Libertad de Prensa es donde confluyen varias de las calles del barrio. En torno a su pileta siempre se encontrará a alguien admirando los edificios, filmando, tomando fotos, pololeando, haciendo un show artístico o tocando algún instrumento. En este sector aún se conserva la vida de barrio entre sus habitantes, pero también algunos hoteles y restaurantes de renombre se han instalado para realzar este foco turístico.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Iglesias

Roja e imponente, la Iglesia de la Preciosa Sangre se alza como otra de las figuras destacadas del barrio. Se encuentra en la calle Comañía de Jesús 2226, justo frente a la Plaza Brasil. Su construcción duró largos años, desde que fue encargada al arquitecto Eusebio Chelli en 1873 y luego de su muerte, le sucedió Ignacio Cremonesi hasta terminar la obra en 1901.

Otras iglesias que destacan por su valor arquitectónico y patrimonial son la Parroquia San Antonio de Padua (también de Chelli), cercana al metro Cumming, la Iglesia de la Gratitud Nacional (Av. Bdo. O’Higgins, 2387) y la abandonada Basílica de El Salvador en calle Huérfanos con Almirante Barroso.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Centros sociales y culturales

Tras abrir sus puertas en 1927 pasó a ser el primer cine sonoro del país. El Teatro Carrera (Alameda esq. Concha y Toro), pasó de ser un gran centro cultural, a un local de repuesto de vehículos, tuvo años de abandono y luego llegó a ser una discoteque under para jóvenes y adolescentes. Hoy, el edificio ha recobrado un poco la dignidad que tuvo en sus inicios gracias a un nuevo restaurante donde se puede disfrutar de una pizza o un chacarero.

En calle Cueto 257, también se puede visitar otro hito cultural que fue, literalmente, rescatado de las cenizas. El Teatro Novedades se inauguró en 1935 y ofrecía muestras artísticas y películas a las que asistían muchos estudiantes y jóvenes. Sin embargo, en 1975 sufrió un incendio y quedó en abandono durante tres décadas. Finalmente en 1997 fue recuperado y hoy se utiliza para mostrar obras de teatro, conciertos y eventos varios.

Finalmente, un lugar que marcó por largos años la vida cultural del barrio fue el Galpón Víctor Jara. Ubicado frente a la Plaza Brasil, era reconocido por sus tocatas y conciertos de cumbia, pubk y folcklore. Recientemente fue cerrado por la Municipalidad por originar ruidos molestos para los vecinos. En el lugar todavía se encuentra la sede de la Fundación Víctor Jara.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Vida nocturna

De miércoles a sábado, cuando cae el sol, el barrio se transforma. Luces de neón resaltan las fachadas antiguas, los marcos de las ventanas y los carteles de todos los locales que hacen lucir su carta de tragos y oferta gastronómica. Los principales locales están en Av. Brasil, característica por su bandejón central con palmeras. Caminando desde la Alameda, hay que pasar unas cinco largas cuadras hasta llegar a uno de los barrios de Santiago más destacados por su vida nocturna, donde abundan los bares, restaurantes, discotecas, salsotecas y clubes.

© Teresita Pérez / Plataforma Urbana

Hay que ver: El monolito que don Ambrosio O’higgins mandó a hacer en conmemoración de la construcción de la Av. Brasil. Actualmente, el monolito está ubicado afuera de un condominio de calles San Pablo y Almirante Barroso.
Disco recomendado: “Pregonero“, Banda Conmoción.
Estacionamientos: A lo largo de la Av. Brasil.
Estacionamiento de bicicletas: No.
Cajero automático: En Av. Brasil con Huérfanos, Agustinas y Concha y Toro.
Ubicación: Entre las avenidas San Pablo, Cumming, Brasil y la Alameda, Santiago.
Horarios: No.
Metro: República (Línea 1) y Cumming (Línea 3).
Visitas guiadas: No.
Fotografías: © Teresita Pérez / Plataforma Urbana

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